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LA RESISTENCIA SOBRE EL HAMBRE: la represión a los que quieren comer.

Es miércoles 10 de abril y pasadas las nueve de la mañana comienzo a ver grupos de manifestantes camino a lo que creo seguiremos llamando edificio del Ministerio de desarrollo en el que resiste el homenaje a Eva Perón (aunque circule el rumor de que pueda ser modificado muy pronto), ubicado en Lima y Moreno. Oficialmente la nueva gestión de gobierno decidió que allí no funcione más aquel organismo, en su lugar se ha creado una dependencia del Ministerio de Capital Humano. Lo cierto es que en Lima y Moreno no se cocina nada mas que ollas populares, no ahora, desde hace tiempo. Las oficinas de la Ministra Sandra Pettovelo, a cargo de esta cartera, se encuentran en Juncal y Lima. Las organizaciones sociales tienen este dato porque casualmente dos meses atrás se encontraron con ella en la entrada de su nueva oficina en Recoleta. No sin muchísima sorpresa por su apersonamiento allí, una referente de la Union de trabajadores de la Economia Popular (UTEP) le preguntó si iba a recibirlos y expreso la necesidad de que envíen los alimentos a los barrios. Con una sonrisa socarrona la ministra pregunto “¿Quién tiene hambre? Yo los voy a recibir uno por uno con su DNI en la mano”.

3 millones 193 mil 297 hogares se encuentran bajo la línea de pobreza.*

La manifestación tiene la asistencia perfecta de muchas de las organizaciones sociales que administran comedores barriales, cooperativas de trabajo y distintas formas de la economía popular. El reclamo en concreto es la asistencia a los comedores que desde la asunción de este gobierno no reciben alimentos del Estado, una ayuda definitivamente indispensable para mantener estos espacios con una inflación interanual que superó el 300% en los últimos 12 meses.

Para las 10 am ya eran cientos de personas bajo las banderas. Me encuentro con Norma Morales también intgrante de UTEP que además de profundizar sobre las necesidades alimentarias en los barrios me cuenta que a esta manifestación traen el reclamo por políticas públicas concretas que sean articuladas con gobernadores, intendentes y organizaciones sociales en el marco del record histórico de casos de dengue “Tenemos centenares de vecinos infectados, ayer volvió a sonar mi teléfono a la madrugada porque uno de nuestros compañeros en Quilmes murió a causa del dengue hemorrágico. Estamos fabricando repelente casero, estamos haciendo talleres de prevención sobre cómo actuar si un familiar está afectado. Nuevamente somos las organizaciones sociales los que generamos este tipo de estrategias para cuidar nuestra comunidad”.

Sumado a una lista de conflictos sin respuesta hoy el boletín oficial habla sobre la aplicación de un nuevo programa de asistencia titulado Volver al trabajo. “Todavía no vimos la letra chica”, suspira Norma. “No entienden que las organizaciones sociales somos trabajadores, ya venimos trabajando. Si no articulan con las organizaciones esto va a ser un fracaso como sucedió con gobiernos anteriores.”

La presencia policial es evidente, son al menos seis micros de infantería sobre Lima. Pasando Av Belgrano hay gendarmería y también hay efectivos de Prefectura Naval. Sin embargo, a esta hora la comunicación con la Policía de la Ciudad es clara y ordenada. No hay forma de que todas las organizaciones sociales se mantengan sobre la plazoleta frente a Desarrollo, comienzan a bajar a la calle y de a poco cubrir la traza de 9 de julio y Moreno en dos carriles. El tercero, que comprende la arteria Irigoyen mano al norte se encuentra despejado salvo por efectivos de la policía que controlan en perímetro a la distancia.

Para las 11 entre colegas de prensa comienza a circular un comunicado que asegura una convocatoria de parte del Ministerio de Capital Humano. La reunión es en el edificio de Juncal. Es decir, la manifestación que hasta el momento era una protesta unificada frente al edificio de Lima y Moreno tiene que trasladarse con destino al norte. Rápidamente oficiales motorizados de la ciudad cortan Av Belgrano y allí es donde las organizaciones dan la vuelta para comenzar su marcha en sentido contrario. En este momento dos de los tres carriles de 9 de julio son interrumpido por los manifestantes. El centro porteño queda dividido en dos. Dina Sanchez, otra de las referentes de la economía popular hace énfasis en la incertidumbre entre lxs compañerxs y en la inconstitucionalidad de amenazar con los recortes en los programas paralas personas que participan en las manifestaciones. La cabeza de la columna encuentra a los referentes de distintas organizaciones entrelazados formando un escudo que corea por la unidad de los trabajadores. Dina grita “Quieren hacer recortes sin sentarse a dialogar, sin mirar a la cara a las compañeras y dejando atrás el trabajo de real de muchos años.

El ajuste se siente ahora más que nunca y el trabajo de las cooperativas es justamente la respuesta a eso, así es como surge la economía social”. En ese instante la cantidad de personas llega a su punto máximo y se traslada hacia lo ancho de la avenida, tomando el ultimo carril que quedaba libre, junto con el Metrobus. Es notable que estamos marchando con prisa, estamos acudiendo lo mas rápido que se puede (movilizar miles de personas) al llamado de dialogo por parte del gobierno nacional. Para las 11 y cincuenta hago mi ultima salida en vivo con la información de que el Ministerio de Seguridad tiene pensado activar el protocolo “antipiquete” a las 12 del mediodía, fuese cierto o no era necesario comunicarlo. Lo cierto es que ya es imposible evitar el choque con la policía. La Avenida 9 de julio está totalmente cortada desde Av. Belgrano hasta Av. de Mayo. Dan las doce en el reloj y comienzan a escucharse las sirenas y lo que para mí ya es un indicio del accionar del aparato represivo en la calle, el sonido de la aceleración de la motorizada. Los camiones hidrantes doblan por Av de Mayo y comienzan a avanzar en contramano sobre los manifestantes que van por Yrigoyen. Los que suben a la vereda tampoco tienen garantías de evitar el enfrentamiento, porque el camión sigue apuntando hacia ellos y de las motos bajan los efectivos para golpear y usar el gas lacrimógeno o las balas de goma con absoluta impunidad. Disparan a los manifestantes, a los periodistas, a los transeúntes y vendedores ambulantes. Disparan a mujeres, niños y jóvenes, a personas mayores y quien sea que este en este lugar y en la hora indicada.

No es algo al azar, en este sentido aseguro (porque luego se encargaron de demostrarlo) que la ministra Patricia Bullrich junto con el jefe de gobierno porteño Jorge Macri se alinean para dar su consentimiento con la excusa de la “ley y el orden”. En su casa el presidente Javier Milei entra a twitter y repostea un comentario de un televidente que asegura que el espectáculo de violencia institucional “es cine”. Es la militarización de las calles y la represión a la protesta. Parece mentira que mas temprano haya habido un momento de dialogo con las fuerzas de seguridad para garantizar una manifestación pacifica y controlada. La policía cortaba la calle para que marcharan las organizaciones. Pero de un momento a otro la orden cambió y sabemos que es difícil luego volver atrás. El saldo total fue de diez personas detenidas. Hubo muchas mas heridas que directamente corrieron por su vida. Treinta minutos después terminó el operativo, la policía de la ciudad, prefectura y gendarmería se mantuvieron en las calles. Las organizaciones desconcentraron, solo quedaban grupos asistiendo a las personas lastimadas y esperando la llegada del SAME. Otras buscando volver a encontrarse, siguiendo los consejos que colectivamente se comparten para intentar prevenir situaciones de represión personalizada o de ensañamiento que igual nos inevitables. En este caso la labor periodística es clave, pero también corre el mismo riesgo que cualquier persona que este involucrada en el perímetro dispuesto por la policía. Nadie se salva por tener una credencial, y la policía no cuida a nadie.

Hoy, un dia después, se organiza una movilización para exigir la liberación de las diez personas detenidas. Pasado el mediodía me comunico con Orlando Aguera, referente del Frente Popular Dario Santillan y le consulto como esta la causa, qué posibilidades hay de que hoy salgan a los compañeros privados de su libertad, uno de ellos Roberto Retamoza quien pertenece a esta organización. En buena hora Orlando me confirma que comenzaron a ser liberados y que ya salieron dos. Todos han prestado declaración y son ocho los que restan ser liberados (actualmente están en la Alaldia 4B, ubicada en Quilmes 456. Todos poseen la caratula de “Atentado” y de “resistencia”. Quien pudiera dar respuesta a la infinita cuestión del hambre y la pobreza nunca escribiría en minúsculas la palabra RESISTENCIA.

*Fuente: INDEC. Además 869.821 hogares se encuentran por debajo de la LI, lo que representa 3.520.174 personas indigentes.

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